Los progresos de la ciencia han sido muy rápidos
en los países desarrollados; en cambio, en
los países subdesarrollados su adquisición es
tan lenta que cada día la diferencia entre dos tipos
de países se hace más grande. Dicho retraso
contribuye a mantener e incluso a agravar la situación
de dependencia de los países subdesarrollados con
respecto a los desarrollados.
Como la ciencia ha pasado a formar parte de las fuerzas
productivas en mucho mayor medida que nunca, se considera ya
que hoy se trata de un agente estratégico del cambio
en los planes de desarrollo
económico y social.
La ciencia ha llegado al punto de influir sobre la
mentalidad de la humanidad. La sociedad de hoy no esta
cautiva en las condiciones pasados o en las presentes, sino
que se orienta hacia el futuro. La ciencia no es simplemente
uno de los varios elementos que componen las fuerzas
productivas, sino que ha pasado a ser un factor clave para el
desarrollo
social, que cala cada vez más a fondo en los
diversos sectores de la vida.
La ciencia trata de establecer verdades universales, un
conocimiento común sobre el que exista un consenso y
que se base en ideas e informacion cuya validez sea
independiente de los individuos. Hay algo que pienso que es
de gran importancia resaltar y es que el papel de la ciencia
en la sociedad es inseparable del papel de la
tecnología.
La Tecnología no solamente invade toda la
actividad industrial, sino también participa
profundamente en cualquier tipo de actividad humana, en todos
los campos de actuación. El hombre, moderno utiliza en
su comportamiento cotidiano y casi sin percibirlo
una inmensa avalancha de contribuciones de la
Tecnología: el automóvil, el reloj, el telfono, las comunicaciones. entre otras.
Ciencia: el conjunto de conocimientos racionales, ciertos y probables, obtenidos
metódicamente, mediante la sistematización y la verificación y que hacen
referencia a objetos de la misma naturaleza
Tecnología: está presente en todos los ámbitos de la vida cotidiana. De una forma u
otra, casi todas las actividades que realizamos a lo largo del día
implican la utilización de algún dispositivo tecnológico.
La ciencia y la tecnología como fuerzas productivas de la sociedad moderna
Los productos tecnológicos constituyen uno de los resultados de
la actividad creativa del hombre. Ellos completan y adecuan el cuadro de
la realidad a las necesidades de la sociedad. Estos productos, al contrario
de lo que ocurre con los conocimientos que aporta la ciencia, poseen primero
un carácter ideal y, posteriormente, adoptan una forma material
específica.
Los sistemas biológicos en lo fundamental, se adaptan al medio
circundante; a diferencia de éstos, la sociedad humana, con una
esencia social, se manifiesta como un sistema que modifica al medio -ejerce
una función transformadora sobre él- para hacerlo habitable
y adaptar la naturaleza a sus necesidades.2
Se entiende por proceso de transformación de la ciencia en una
fuerza productiva inmediata, a la paulatina transformación de esta
en un factor necesario del proceso productivo, al influjo creciente de
la ciencia sobre todos los elementos materiales de las fuerzas productivas.
Si el conocimiento representa la transformación del objeto material
en ideal, el movimiento de la ciencia hacia la esfera productiva representa
un proceso de transformación de lo ideal en material.
Tanto la ciencia como la tecnología se han convertido en una
fuerza productiva inmediata de la sociedad moderna, es decir, en un factor
necesario del proceso de producción que ejerce una creciente influencia
no sólo sobre los elementos materiales -y hasta espirituales- de
las fuerzas laborales, sino que alcanza también a todas las esferas
de la actividad humana.
La utilización sistemática de los conocimientos científicos
y de las nuevas formas materiales generadas en el sector tecnológico,
se ha impuesto como condición para el desarrollo social. Su utilización
constituye una de las tendencias que con mayor fuerza caracteriza a la
sociedad moderna y ejerce en ésta un empuje cada vez más
creciente.
La fusión de la ciencia con la tecnología y de ésta
con la producción material en general, así como la conversión
de la ciencia en fuerza productiva inmediata, son rasgos característicos
del cambio cualitativo radical que actualmente se opera en las fuerzas
productivas. Por ello, el progreso histórico de la ciencia y la
tecnología no es más que un aspecto del desarrollo histórico
del ser humano, como la principal fuerza productiva de la sociedad.
Se hace referencia no sólo a los conocimientos científicos,
sino también a la ciencia en general, el proceso de conversión
de ésta en fuerza productiva inmediata consiste asimismo en que
los eslabones de la investigación científica pasan a ser
elementos importantes de las empresas industriales, que se incluyen directamente,
sin ninguna mediación, en la esfera de producción material.
Algunas reflexiones críticas
Dije antes que en América Latina la reflexión
sobre CTS ha derivado en mayor medida hacia la constitución de un
campo de conocimientos que hacia la formación de un movimiento
social. En lo que caracterizamos como los inicios de la problemática
CTS, sus cultores —independientemente de su posición o
perspectiva teórica— parecían estar comprometidos, en
mayor o menor medida, en una militancia crítica de la ciencia y la
tecnología. Respecto a la ciencia, la crítica hacia la
dependencia cultural de la ciencia latinoamericana pretendía
revolucionar la orientación de su desarrollo hacia los problemas de
la sociedad local. De la misma forma, los planteos en torno a las políticas
tecnológicas y a las críticas hacia las instituciones
heredadas o trasplantadas de tales políticas buscaban movilizar los
resortes del Estado (e inducir a políticos, empresarios, científicos,
funcionarios) en pos de decisiones y mecanismos que aseguraran un
desarrollo tecnológico acorde con las necesidades nacionales. Con
este carácter, el esfuerzo intelectual llevado a cabo en los 60-70
se encaminó hacia la conformación, por lo menos tácita,
de un movimiento de opinión y presión social.
Como vimos, ahora la política se ha
transformado en gestión y la militancia del movimiento en formación
de expertos. De ahí que, sea por el acotamiento al medio académico
de los tópicos de conocimiento de CTS, sea por la lógica de
la administración como principio de adaptación a los dictámenes
de la competitividad internacional, el esfuerzo intelectual de CTS
prescinde por ahora de su carácter movilizador y de su pretensión
de cambio.
Esto puede verse con claridad si tenemos en cuenta
qué tópicos predominan en la formación CTS en América
Latina. De un total de 16 programas de postgrado vinculados al campo en
universidades latinoamericanas, 9 están dirigidos a la formación
de gestores en tecnología e innovación, 1 relacionado con la
formación en economía de la innovación como núcleo
central (aunque combine con formación en gestión tecnológica),
4 coordinan asuntos de gestión con una visión más
amplia de la problemática de las políticas en ciencia y
tecnología, y 2 vinculan estudios sociales de la ciencia y la
tecnología con análisis organizacionales y de gestión
desde una perspectiva no predominantemente administrativa.
En términos generales, el perfil profesional
que los programas de formación proponen a sus alumnos es el de
adquirir «pericia» en los manejos gerenciales, sobre todo de la
tecnología dentro de las empresas, y, en menor medida, en las
organizaciones de I+D o en los organismos públicos y privados de
promoción y financiamiento de ciencia y tecnología.
- · ética y filosofía: 3%
- · sociología e historia: 11%
- · política (incluyendo políticas micro institucionales y también macro de alcance nacional o regional): 17%
- · economía de la innovación: 24%
- · administración y gestión: 45%
Por otra parte, dadas las características de
los trabajos, los autores señalan el predominio claro de: a) los
estudios aplicados sobre los de naturaleza especulativa o teórica;
b) los estudios de caso y sectoriales sobre los comparativos y nacionales
o regionales; c) los estudios micro sobre los macro; d) los estudios
administrativos y económicos sobre los políticos, sociológicos
y éticos.
Creo que vale la pena llamar la atención
sobre estos resultados. En primer lugar, el predominio disciplinar parece
subrayar la importancia de los criterios de eficiencia administrativa y
tecnológica. Por una parte, la baja participación de
estudios de tipo sociológico sugiere una escasa penetración
de las perspectivas intelectuales que enriquezcan la comprensión de
actores y de procesos en sus relaciones sociales. El pobre interés
en estudios de políticas macro sugiere quizá la falta de
motivación de parte de la intelectualidad del campo por aportar
comprensión y rectificación al papel de los poderes públicos
y a la viabilidad de sus programas. La poca preocupación por
cuestiones éticas sugiere el soslayamiento de un punto de vista crítico
sobre las consecuencias o el ejercicio del poder del conocimiento científico
y la tecnología.
El predominio de estudios micro reitera el bajo
interés por el impacto y la relevancia social de las cuestiones de
la ciencia y la tecnología. Como antes dijimos, en apariencia la
orientación predominante privilegia la acumulación de
experiencias micro y de las individuales como estrategia agregada de
cambio social, sin reparar en los procesos de escala global, propia de los
actores políticos del sistema: Estado, movimientos sociales,
partidos políticos, corporaciones (como las empresariales y científicas).
Estos son actores ausentes en la interpretación latinoamericana del
escenario CTS. La misma apreciación cabe si tenemos en cuenta el
predominio de los estudios de caso por encima de los comparativos o de
nivel nacional y regional.
Pero la gran ausente, tanto en este recuento de
trabajos de congresos como en los programas de formación CTS,
parece ser la misma sociedad. En efecto, la S de las siglas CTS debería
referirse más a lo «social» como categoría
cognitiva, que a la «sociedad» como ámbito de desarrollo
de los fenómenos y como sujeto colectivo. Nada permite suponer que
en interés de los cultores del campo se pretenda una democratización
de la ciencia y la tecnología, una apropiación de su dinámica
y de sus resultados por parte de la sociedad en su conjunto. Llama la
atención que, por una parte, no existan trabajos o programas (en
medida relevante) que destaquen desde un punto de vista crítico los
impactos tecnológicos sobre la vida de la sociedad (calidad, tejido
social, integración social, distribución de beneficios,
etc.); por otra, que no se registren estudios o programas de formación
destinados a plantear la cuestión de la divulgación científica
y tecnológica como procesos de apropiación simbólica
por parte de los ciudadanos respecto de los contenidos de la ciencia y la
tecnología.
Se ha puesto en uso el concepto de «sociedad
del conocimiento» como una categoría gnoseólogica de la
idea de sociedad postindustrial. En la región se repite la
necesidad de avanzar sobre el desarrollo de este tipo de sociedad si no se
quiere perder el tren de la historia. Pero una sociedad así no es
posible sin la democratización del conocimiento.
Tal es, a mi juicio, la carencia fundamental de la
evolución del campo CTS en la región; una carencia que quizás
se explique por la escasa atención brindada a los problemas de la
ciencia y la tecnología a lo largo del proceso educacional del
individuo. Esta es una tarea pendiente que no se restringe a facilitar la
comprensión de los contenidos estáticos de la ciencia, sino
a entender su dinámica de producción, de forma que pueda
romperse la exclusión a partir de lo esotérico y la sociedad
se apropie del contenido y evolución del conocimiento.
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